La Refinería de Cadereyta “Ing. Héctor R. Lara Sosa” opera al 30% de su capacidad, pero contamina al doble que hace una década, según informes de Petróleos Mexicanos (PEMEX).

En 2012, la refinería producía 9,914 barriles diarios de combustóleo, principal generador de Dióxido de Azufre. Para 2022, la coquizadora llegó a liberar hasta 19,576 barriles del contaminante por día.

El mayor aumento de emisiones se dio entre 2019 y 2020, coincidiendo con el primer año de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La producción de combustóleo pasó de 11,000 a casi 20,000 barriles diarios.

Especialistas advierten que aumentar la capacidad de la refinería no reduciría las emisiones. Se necesita una planta coquizadora para controlar la contaminación, independientemente de la producción.