En nuestro país existe una gran cantidad de juguetes clásicos, además de evidentemente los de las nuevas generaciones que buscan más el uso de aparatos electrónicos como consolas de videojuegos, tablets, celulares, etcétera, y estos primeros parecieran nunca pasar de moda, pues los usaron nuestros padres y abuelos, los usamos nosotros y no parece tener un futuro que los haga salir del mercado.

Juguetes como trompos, que todo el mundo si no ha jugado con uno alguna vez por lo menos lo ha visto, los baleros que tiempo después conforme crecíamos nuestros padres nos lo presentaban incluso como un reto, o un yoyo, otra oportunidad para pasar un rato que parecía corto pero se iba el tiempo jugando.

Pese a que yo no son ni por asomo los juguetes más populares del país, todos estos siguen vigentes en tiendas de juguetes especializadas (con sus respectivos cambios), en puestos más accesibles ubicados en zonas céntricas de las ciudades o hasta en mercaditos.

Y esto se debe a su cualidad de atemporales, sumado a la tradición que representa, pero es que no dependen de un dibujo animado de moda, o un color que esté en tendencia, incluso tampoco distinguen entre gustos de niños y niñas, están hechos para ser del color o dibujo que quiera un niño y para compartir con amigos y compañeros, esto es clave para que su presencia en las sociedades antiguas, actuales y futuras, no esté en duda.