En Xochimilco, Ciudad de México, el Día de Muertos se convierte en una ocasión para el recuerdo y el agradecimiento a los seres queridos que ya no están. Este 1 y 2 de noviembre, miles de habitantes se volcaron al centro histórico de la alcaldía para honrar a sus difuntos con una tradición que ha trascendido generaciones.

Las palabras más recurrentes entre los asistentes fueron “corazón” y “agradecimiento”, evocando el sentimiento de cariño y la importancia de reconocer el legado de aquellos que les dieron la vida.

Los panteones se llenaron de miles de mexicanos, quienes decoraron los altares con las icónicas flores naranjas de cempasúchil y veladoras en un gesto de reconocimiento a la herencia y la educación recibida de sus ancestros.

A pesar de la pandemia, la tradición del Día de Muertos continúa inquebrantable, preservando sus raíces prehispánicas. Sin embargo, la crisis sanitaria dejó su huella, limitando las visitas a los panteones y provocando una disminución en las ventas y decoraciones habituales en las ofrendas, reflejando la realidad de un país que ha enfrentado grandes pérdidas.