Una tradición tan arraigada en todo el mundo como árbol de navidad es una parte muy importante cuando escuchamos o hablamos del mes de Diciembre, y todo viene de mucho tiempo atrás.
Los celtas de Europa Central celebraban en invierno el nacimiento de Frey, el dios del sol, y lo hacían con un árbol decorado con frutos rojos que en su copa se encontraba el cielo y en las raíces el infierno.
Después por el año 700, San Bonifacio, un conocido evangelizador, se dio cuenta que no podía arrancar esa tradición así que decidió darle un sentido cristiano: cortó con una hacha un roble que representaba a Odín y en su lugar plantó a un pino que simbolizaba el amor por Dios.
En cuanto a su significado, el pino navideño por su forma triangular significa la santísima trinidad, las esferas simbolizan el fruto prohibido y la estrella, que suele ser la parte final del pino, representa la fe que debe guiar la vida de los creyentes.